La sociedad requiere ciudadanos con capacidad de innovación para responder a necesidades cambiantes, y líderes para ponerlas en marcha. Pero, ¿cómo se puede empoderar a las personas en términos de liderazgo y progreso social?

Los centros educativos deben jugar un papel central en esta tarea. Y aunque las instituciones de educación superior han mantenido desde hace años colaboraciones con entidades que permiten a los alumnos prepararse para el mundo laboral, la iniciativa Living UniLab da un paso más. Convierte a la Universidad en un agente social que va más allá de su papel formativo y productor científico mediante la investigación, poniéndose al servicio de la sociedad a través de la promoción del aprendizaje experiencial y la acción colaborativa y buscando el cambio sistémico del entorno académico.Living Unilab

Caroline Jérôme, cofundadora del proyecto, nos describe esta iniciativa como: “un proyecto intraemprendedor desde la red de emprendedores sociales Impact Hub Madrid, que gracias a un modelo colaborativo, involucra a Design for Change para la formación en metodologías de innovación en el aula, a un consejo asesor de 8 expertos en Educación Universitaria e Innovación y varios agentes sociales que están compartiendo sus retos con el profesorado y sus estudiantes”.

Gracias a la apuesta del Dr. David Alonso García, Vice-Decano de Innovación y Nuevas Tecnologías, la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid ha sido la primera en participar en el proyecto piloto con 7 profesores de los departamentos de arqueologías e Historia Moderna junto a  Médicos Sin Fronteras, el Museo de las villas romanas (Almenar-Puras, Valladolid) Virtway.

Alonso García asegura que las universidades deben adaptarse a los contextos en los que se encuentran. Todas deberían actualizarse y participar de modelos integradores que permita a los estudiantes adquirir las herramientas que les conviertan en potenciales agentes de cambio, y, muy en especial, las facultades de Humanidades.

Iniciativas de cooperación como es Living Unilab facilitan esta tarea: “Trabajar con agentes sociales nos ayuda a detectar necesidades de cara a mejorar nuestros servicios como centro formador e investigador de referencia a nivel internacional”, explica el Vice-Decano de Innovación y Nuevas Tecnologías.

Virtway necesita del expertise universitario y los estudiantes de Geografía e Historia están creando un museo 3D gracias a la tecnología de la empresa.

Además, el proyecto responde a su afán por ofrecer un aprendizaje que, a través de teoría y práctica, “integre competencias transversales para que nuestros estudiantes no sólo aprendan contenidos de sus respectivos grados, sino que además encuentren la posibilidad de aplicarlos a otros entornos”.

Aquí aparece Virtway que está permitiendo a los alumnos la aplicación de sus conocimientos a un caso concreto: la creación de un museo 3D. Esta ingeniería especializada en tecnología de los videojuegos inauguró el primer mundo virtual dedicado 100% a la educación y la formación The Education District.

Living Unilab

Ahora ha creado un nuevo concepto de actividad que permite al usuario realizar visitas virtuales y guiadas a monumentos de todo el mundo. “Nosotros no somos una empresa que genere contenidos educativos. Estos tienen que venir dados por expertos en cada una de las materias, y es aquí donde entramos en contacto con la Facultad de Historia de la Universidad Complutense”, indica Ignacio Dieste, Sales Manager de Virtway.

La empresa, que está especializada en el sector educación y empresas, necesita del expertise universitario. Los estudiantes, a su vez, aprenden sobre la marcha, a sacar adelante un proyecto con contenidos de calidad de creación visual del museo 3D.

Pero la motivación manifiesta de los alumnos y sus propuestas sugeridas, han hecho que desde Virtway se planteen avanzar hacia una segunda fase en la que se acceda a ese material a partir de una actividad didáctica participativa y por equipos a modo de yincana.

De este modo, el proyecto no solo ha permitido a los alumnos desarrollar su creatividad y capacidad de innovación, sino que la propia actividad será estimulante para los receptores finales: docentes y alumnos de colegios y otras universidades.

Pero también ha sido beneficioso para la empresa: “Estamos aprendiendo muchísimo de esta experiencia y aplicaremos lo aprendido para mejorar la plataforma. Todo gracias a los propios alumnos y profesores”, confiesa Dieste quien, además, alaba la facilidad de entendimiento mutuo desde el minuto cero.  “En nuestro sector es muy poco habitual que la gente entienda la idea que propones a la primera, pero en este caso, ha sido la propia universidad la que ha asimilado lo que la tecnología ofrecía para después adaptarla a lo que la universidad necesita. Francamente estoy muy impresionado y el resultado se verá en los trabajos de los alumnos”.

La universidad es o debe ser motor de progreso, no sólo en términos tecnológicos y económicos, sino también sociales.

¿Y cómo valora el alumnado esta experiencia? Valeriano Heras, uno de los estudiantes creadores del museo 3D, considera esencial el contacto con empresas o entidades, como en su caso de Virtway  a lo largo de la carrera para conocer la realidad profesional.

Junto al resto de sus compañeros, Valeriano está contribuyendo a un proyecto real que acerca la cultura a todo aquél que cuente con un ordenador o Smartphone, convirtiéndose, casi sin darse cuenta, en agente de cambio.

Y es que, como asegura, Alonso García, “la universidad es o debe ser motor de progreso, no sólo en términos tecnológicos y económicos, sino también sociales.”

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