¿Cómo sería un mundo sin desigualdades sociales? ¿Podría la tecnología ayudarnos a conseguirlo?

35627645251_72499d084b_zVivimos en un mundo cada vez más interconectado, en el que la digitalización y automatización están transformando los procesos por los que se rigen el mercado de trabajo, la economía y las relaciones sociales. Surgen industrias de alto valor añadido mientras los procesos mecánicos y rutinarios desaparecen o se automatizan. Ante este escenario se está abriendo una brecha entre los que tienen acceso a los conocimientos necesarios para desenvolverse en el entorno digital y quienes se quedan fuera del progreso. ¿Qué se puede hacer para evitarlo?

Con estas premisas empezaba la edición de 2017 de la Competición Europea de Innovación Social a la que más de 800 emprendedores de toda Europa presentaron sus proyectos de innovación con la esperanza de ser seleccionados y optar a uno de los 3 premios de 50.000€.

Tras una primera ronda de selección, el 6 de junio se publicó la lista de los 30 equipos semifinalistas (entre los cuales figuran 5 españoles, tal y como os contábamos recientemente) para pasar a la siguiente fase: La Innovation Academy en Madrid. ¿El objetivo? Perfeccionar sus proyectos, conocer otros emprendedores sociales y entrar en contacto con el ecosistema de innovación social europeo.

34933127294_00f04f1297_zDel 3 al 5 de julio se organizaron durante tres intensas jornadas talleres, mentorías personalizadas y ponencias con expertos para otorgar a los participantes una visión completa del sector, así como ayudarles a dar forma a su proyecto.

La red Impact Hub, colaboradora oficial de los premios, organizó estas jornadas con fuerte presencia de la comunidad en el papel de jueces, mentores o ponentes.

Uno de los momentos más reseñables fue la mesa redonda abierta al público del jueves 4 de julio, moderada por nuestro compañero Mikel Oleaga, responsable de proyectos internacionales en Impact Hub Madrid. El debate se centró en el rol de las instituciones públicas en la promoción de la innovación social, la viabilidad económica de los emprendimientos con impacto positivo y las dificultades de estas empresas de conseguir financiación. Hubo representación de todos los sectores gracias a la presencia de  Luis Cueto, Coordinador General de la Alcaldía en el ayuntamiento de Madrid; Lara Viada, del Grupo Empresarial Sostenible; Robert Sanders, director de la fundación educativa Sanders Org; y Tomás García, CEO de People Who.

Otro de los momentos clave de las jornadas fue la presentación final de los proyectos tras los 3 días de whorkshops y charlas, que tuvo lugar el día 5 por la mañana en nuestro espacio Classic. Cada participante presentó su proyecto en formato muy breve (elevator pitch) para recibir feeback del jurado y el resto de semifinalistas, antes de despedirse de sus compañeros de academia a la espera del veredicto final de los jueces.

Los miembros de la comunidad Impact Hub, con un papel muy activo en la Academia de Innovación, aseguraron salir con muy buen sabor de boca del concurso, pero ven aún trabajo formativo que hacer respecto a los planes de negocio de los emprendimientos sociales:

35774210765_72c50e9c4e_zMaría Isla, fundadora de Hackity y mentora de marketing y comunicación en la academia de innovación, señaló que todos los emprendimientos en fase inicial se enfrentaban a tres problemas en común, independientemente de si su origen es social o no:

    • Conseguir que el modelo de negocio esté validado y sea sostenible y capaz de generar ingresos.
    • Atraer talento. La dificultad de encontrar un equipo que crea en el proyecto o que tenga la experiencia o competencias necesarias para ponerlo en marcha.
    • Diseñar adecuadamente una idea desde el inicio a partir de investigación y análisis del mercado previo pensando en el usuario final.

De forma similar, Sirivan Prak, responsable de comunidad e investigación en Impact Hub Madrid, tras impartir un taller de medición de impacto social y ser mentora de los proyectos, se fue con la sensación de que los semifinalistas “tienen muy claras las actividades que quieren realizar o a quien quieren ayudar pero necesitan mejorar a nivel estratégico y aprender a monetizar el impacto.” A menudo los emprendedores sociales tienen una clara vocación de impacto positivo pero les falta formación a nivel empresarial: para que una startup pueda continuar con su actividad social a largo plazo necesita ser sostenible económicamente.

siriSirivan se mostró agradecida por que el peso que se le ha concedido a la medición de impacto social de los proyectos desde este programa europeo, tanto en la fase formativa como en  los criterios de selección.

Desde el jurado, la emprendedora social Inés Bebea destacó el intercambio cultural entre los semifinalistas como uno de los aspectos más valiosos y enriquecedor del concurso, ya que “una pequeña startup puede ser muy escalable y tener visión de internacionalizarse, pero faltan los contactos en otros países que conozcan la lengua y la cultura, y este tipo de encuentros propician las amistades y las nuevas relaciones laborales”.

Ahora solo queda esperar: el 21 de septiembre conoceremos los 10 proyectos que pasan a la siguiente fase y que serán presentados en la ceremonia de entrega de premios el próximo 26 de octubre en Bruselas. ¡Buena suerte a todos!

Puedes encontrar todas las fotos del evento realizadas por Víctor Luengo en nuestra cuenta de Flickr.

 

 

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