Reconocer y fomentar las escuelas públicas que están innovando en las aulas, mediante la educación en competencias para el cambio social. Esa es una de las funciones de Ashoka España, organización que ha sumado a su red de 220 Escuelas Changemaker los siguientes nombres: La Biznaga, de Málaga; Institut de Sils, de Girona; y Ramón y Cajal, de Zaragoza.

Si logramos una sociedad donde todas las personas sean capaces de generar un cambio en su entorno […] habremos logrado una revolución tan grande en el mundo como la que supuso la alfabetización. A.Sáenz de Miera.

Con ellas, ya existen 7 en España. Se trata de centros educativos que, además de valorar la excelencia académica, ponen foco en el desarrollo de habilidades necesarias para la formación personal, como la empatía, la creatividad o el liderazgo. Escuelas que además, según explica David Martín Díaz, director de Educación y Jóvenes de Ashoka España, “Están ejerciendo como motor de transformación educativa, y educan agentes de cambio”.

Escuelas Changemaker

Antonio González, director de Impact Hub Madrid, durante la presentación de las nuevas Escuelas Changemaker

En esta línea, la directora de Ashoka España, Ana Sáenz de Miera, confía en la educación como agente transformador social: “Si logramos una sociedad donde todas las personas sean capaces de generar un cambio en su entorno, y de mejorar lo que no funciona, no habrá vuelta atrás. Habremos logrado una revolución tan grande en el mundo como la que supuso la alfabetización, o la declaración de los derechos humanos”.

Durante la presentación, y como colaboradores de esta iniciativa, estuvo presente Antonio González, director de Impact Hub Madrid,así como representantes de Medialab Prado, Educaixa y Obra Social La Caixa.

Talleres Escuelas Changemaker

De forma previa al evento de presentación de las nuevas Escuelas Changemaker, todas ellas impartieron una serie de talleres simultáneamente en Impact Hub Madrid y Medialab Prado bajo las siguientes temáticas:

 

1. La asamblea como funcionamiento para la construcción de la democracia en el centro. Por La Biznaga de Málaga.

2. La escuela rural como espacio de convivencia. Por Ramón y Cajal, de Zaragoza.

3. Más allá del recinto escolar, el impacto en el entorno próximo a través delso grupos de servicio. Girona

4. Centro de innovación psicopedagógica e integración “o pelouro” (DOGA. 191/1988). Imparte: O Pelouro (Candelas de Tui, Pontevedra).

5. Una nueva manera de aprender para un futuro distinto: aulas cooperativas multitarea. Imparte: C.F: Padre Piquer (Madrid).

6. Educar desde el juego y actividades vitales. Amara Berri (Donostia).

7. El emprendimiento, la empatía y el aprendizaje social dentro y fuera del aula. Escola Sadako (Barcelona).

 

Las “nuevas”

Las 3 escuelas que se han sumado a una educación diferente son:

La Biznaga (Málaga) basa su modelo educativo en la democracia interna y la investigación activa como metodología principal, que además de mejorar el proceso y los resultados, hace crecer la curiosidad y la creatividad de sus alumnos. Además, fomenta el trabajo en equipo y la empatía como factores esenciales para el crecimiento intelectual y emocional.  A pesar de que hace 5 años llegó a plantearse su cierre, en su lugar decidió transformarse completamente a partir de una pregunta: “¿Qué ofrecemos y para qué educamos?”

 

 

El colegio rural Ramón y Cajal, de Alpartir, Zaragoza, cuenta con 35 alumnos de infantil y primaria, y busca una educación globalizada, priorizando la educación emocional y la socialización de los alumnos. Su objetivo fundamental es formar personas comprometidas, ciudadanos del hoy y del mañana.

Por ello, generan iniciativas que difícilmente se encuentran en escuelas de educación tradicional, como la redacción de la Constitución Escolar por parte del alumnado en los idiomas “oficiales” del colegio (castellano, rumano y árabe) y revisada cada dos años; la creación de tertulias; la contratación de mediadores escolares sin contar con la figura del profesor; “Protectores Planetarios”; o el apoyo entre mayores y pequeños.

 

 

Con más de 300 alumnos el Institut de Sils (Girona) el proyecto nació de la confrontación a la educación tradicional y la elaboración de un nuevo proyecto en el que los docentes van más allá de la simple transmisión de conocimientos. Su reto es ayudar a sus alumnos a desarrollarse como personas éticas y comprometidas socialmente, a partir de la transmisión de valores para su crecimiento afectivo-social y educativo. Su experiencia les ha permitido guiar a otros centros educativos que quieren incorporación el compromiso social como elemento esencial de aprendizaje.

 

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