“La superwoman no existe y la sociedad nos impone otra realidad que es la siguiente: las madres de hoy en día no tienen tiempo para preparar la merienda de sus hijos ni para hacer croquetas”.

Laura Baena pensó hace un tiempo en buscar un tema que le apasionara lo suficiente para escribir un blog. La inspiración le llegó hace ya casi 3 años cuando tuvo a una hija y eso, la maternidad, fue su motivación. “Como supervisora creativa en una agencia de publicidad, llegaba tarde a recoger a mi niña, la comida era un desastre y pensaba ¡Qué mala madre soy!

CroquetasAsí nació La niña sin nombre, donde relataba su propia experiencia como madre real en un mundo donde “no todo es rosa o azul”. Y a partir de ahí surgió el Club de las Malas Madres y con él un término propio, malamadrear, referido a todas las mujeres que quieren crecer como profesionales y cuidarse sin renunciar a ser madres.

Pasó de contar sus propias anécdotas cotidianas a abrirse a otras historias y a colaboradoras que enriquecen el Club como una psicoterapeuta, que cuenta con un espacio titulado Cómo educar a tu hijo sin morir en intento, o una mala-mami runner que hace propuestas deportivas para mover el esqueleto.

El club nació a principios de 2014, ya tiene 6000 miembros y más de 20.000 seguidoras en facebook. ¿Cómo has conseguido hacer tanto ruido en tan poco tiempo?, le preguntamos. “No hay fórmula mágica. Llevo 10 años en comunicación y sé lo que cuesta conseguir un seguidor. Con las Malas Madres he detectado una necesidad social en el momento oportuno“.

Laura es alumna de Campus for Moms, la escuela para madres emprendedoras (by Google & Ephimera) y por ese motivo conoció Impact Hub Madrid del que destaca “una atmósfera que propicia la creación de ideas” y, añadimos nosotros, un entorno que fomenta el contagio de la creatividad que irradian personas como ella.

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Pero en
Impact Hub pasan muchas más cosas…

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