Más allá del número de empresas: una nueva forma de entender la salud de los territorios

INDICE
¿Qué es el Índice de Ecosistemas de Emprendimiento de Impacto?
En un contexto marcado por desafíos que se entrelazan, como la emergencia climática, la transformación demográfica, la pérdida de biodiversidad o el incremento de las desigualdades, comprender la capacidad de un territorio para adaptarse, innovar y generar bienestar exige una mirada más amplia.
Con ese propósito nace el Índice de Ecosistemas de Emprendimiento de Impacto, desarrollado por Impact Hub Madrid e Impact Hub Donostia. Más que una clasificación entre provincias, es una herramienta para entender las condiciones que permiten a un ecosistema evolucionar, generar valor y fortalecer su resiliencia.
Esta fue la idea central del encuentro celebrado en Madrid, que reunió a representantes de la administración pública, la universidad, el ámbito financiero y organizaciones especializadas para debatir sobre una cuestión compartida: cómo construir territorios capaces de impulsar un emprendimiento que responda a los desafíos sociales, económicos y ambientales de nuestro tiempo.
Una nueva forma de medir los ecosistemas de emprendimiento
El Índice analiza las 50 provincias españolas a partir de más de 120 indicadores oficiales procedentes del INE, Eurostat y diferentes ministerios. Todos ellos se organizan en tres dimensiones interdependientes: salud ecológica, salud social y salud económico-emprendedora. Sin embargo, el verdadero cambio de paradigma no reside en la cantidad de indicadores utilizados, sino en la forma de interpretarlos.
Antonio González, CEO de Impact Hub Madrid, resumió esta visión con una reflexión. "No somos máquinas; somos organismos vivos y, como tal, la forma de enfrentarnos a la innovación tiene que ser diferente."
El Índice parte precisamente de esa idea: los ecosistemas de emprendimiento no funcionan como mecanismos aislados, sino como sistemas vivos en los que las dimensiones económica, social y ecológica se condicionan mutuamente.
Por ello, además de medir resultados económicos, analiza aspectos como la gobernanza, la biodiversidad, la transferencia de conocimiento, la calidad de las redes de colaboración, el bienestar o la capacidad de adaptación de cada territorio.
Lo económico no puede entenderse sin lo social, ni lo social sin lo natural
Uno de los conceptos centrales presentados durante el encuentro fue el de los sistemas vivos anidados, desarrollado por Rafa Cobo, Nerea González y Sofía Muratore.
Frente a una visión tradicional que analiza la economía de forma independiente, el modelo plantea que la actividad económica se sostiene sobre la salud social, y que ambas dependen, a su vez, de la salud de los sistemas naturales. "Necesitábamos salir de las soluciones aisladas y del emprendimiento heroico. Lo económico anida en lo social, y esto a su vez en lo natural”, explicó Rafa Cobo, Regenerative Lead en Impact Hub.
La elección de la provincia como unidad de análisis responde precisamente a esa voluntad de comprender la complejidad territorial desde una escala suficientemente amplia y apoyada en datos oficiales, añadió Nerea González de Impact Hub Donostia.

Pero los recursos de un territorio, por sí solos, no explican su capacidad para transformarse. Como señaló Sofía Muratore, "el ecosistema no depende solo de los recursos que tiene una provincia, sino de su capacidad para conectarse y su grado de integración".
A partir de esta visión, el Índice evalúa ocho flujos de valor —como la gobernanza, el conocimiento, la infraestructura, la circularidad energética o la biodiversidad— que contribuyen a tres capacidades fundamentales de cualquier ecosistema: vitalidad, viabilidad y capacidad de evolución.
El tamaño, ¿lo es todo?
Los resultados ofrecen una lectura que cuestiona algunas ideas ampliamente asumidas.
Las provincias mejor posicionadas en el índice global son Madrid, Navarra, Girona, Huesca, La Rioja, Gipuzkoa, Bizkaia, Teruel, Lleida y Araba.
Más allá de la clasificación, lo relevante son los patrones que aparecen detrás de ella.
“La supervivencia no es una cuestión de tamaño, sino de conexión. La biología lleva décadas enseñando eso”. Raúl Sánchez, Cofides
Navarra lidera tanto la salud ecológica como la económica. La Rioja ocupa la segunda posición en salud social, pese a situarse mucho más abajo en indicadores económicos. Provincias como Huesca o Teruel superan a otras con mayor población y mayor actividad empresarial. La conclusión es clara: el tamaño económico no garantiza un ecosistema saludable.
Los territorios que obtienen mejores resultados destacan por contar con redes más sólidas, una gobernanza más colaborativa y una mayor integración entre las dimensiones ecológica, social y económica.
Como recordó Raúl Sánchez, responsable de Inversiones con Impacto de Cofides: "La supervivencia no es una cuestión de tamaño, sino de conexión. La biología lleva décadas enseñando eso."
Una herramienta para orientar decisiones
Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada fue que este Índice no pretende establecer una competición entre territorios. Su utilidad reside en ofrecer un diagnóstico que ayude a identificar fortalezas, desequilibrios y oportunidades de transformación.
Además, el propio equipo investigador reconoce una limitación importante: muchas de las transformaciones más relevantes que experimentan hoy los territorios todavía no aparecen reflejadas en las estadísticas oficiales. La creación de nuevas redes de colaboración, los cambios culturales o las nuevas formas de gobernanza necesitan tiempo para hacerse visibles. En muchos casos, estos procesos tardan entre 4 y 5 años en reflejarse en los indicadores disponibles.
Lejos de restarle valor, esta limitación refuerza el papel del Índice como una herramienta para interpretar el presente sin perder de vista las dinámicas de cambio que ya están en marcha.
Ana Fernández Laviada, directora del Centro Yunus de la Universidad de Cantabria, destacó precisamente la necesidad de ampliar nuestra forma de medir el desarrollo territorial: "Hay que mirar más allá de la cantidad de empresas creadas. Los indicadores que realmente anticipan el futuro de un territorio son otros".

En la misma línea, Francisco Javier Campos, responsable de Análisis y Visualización de Datos de Fundación Cotec, subrayó que “la realidad económica desborda los límites administrativos tradicionales. Necesitamos instrumentos que reflejen esa complejidad".
Y Conchita Galdón, vicedecana de Empresas con Propósito de IE University, puso el foco en el impacto práctico de este tipo de herramientas: "La utilidad práctica y la simplicidad para el usuario final son lo que distingue una herramienta que transforma de una que se archiva".
El territorio como protagonista de la transformación
El encuentro también permitió conocer cómo administraciones públicas, entidades financieras y organizaciones trabajan ya desde esta visión territorial.
Yolanda Alcalá, subdirectora general de Emprendimiento y Pyme del Ministerio de Industria y Turismo, destacó el potencial del Índice para orientar políticas públicas: "Este índice va más allá de dar una imagen de la realidad: nos invita a la transformación. Tener esa visión integral es una herramienta muy útil para quienes desarrollamos políticas públicas".
El índice muestra que un ecosistema no depende solo de los recursos que tiene una provincia, sino de su capacidad para conectarse y su grado de integración
Desde la Diputació de Lleida, Teresa Botargues defendió la necesidad de incorporar el capital natural al centro de la estrategia económica: "El capital natural debe dejar de ser una externalidad para convertirse en el motor económico."
Por su parte, Mercedes Valcárcel, directora general de SpainNAB, incidió en uno de los grandes desafíos para escalar la inversión de impacto: "Necesitamos generar confianza y un lenguaje común entre el mundo financiero y el mundo social. Sin eso, la inversión de impacto no escala."
Todas estas aportaciones convergían en una misma idea: la transformación de los territorios no depende únicamente del emprendimiento o de la inversión, sino de la capacidad de construir alianzas, fortalecer las conexiones entre actores y generar una visión compartida de futuro.
Un marco para la acción colectiva
Antonio González cerró la jornada proponiendo una reflexión que resume el espíritu del Índice. Durante décadas, gran parte del ecosistema emprendedor ha estado orientado hacia un modelo basado en el crecimiento acelerado y la maximización del valor económico. Un enfoque que ha impulsado la innovación, pero que también ha evidenciado límites sociales y ambientales.
Frente a ello, el Índice invita a pensar en otro modelo: un emprendimiento capaz de fortalecer los territorios, integrar diferentes formas de capital y generar valor a largo plazo.
“El verdadero poder de este índice no son sus 120 indicadores, sino los marcos que ofrece para la acción. Es el terreno preparado para que emerja una inteligencia colectiva"
Más que responder a cómo compiten los territorios, el Índice de Ecosistemas de Emprendimiento de Impacto propone una pregunta diferente: ¿qué condiciones permiten que un territorio genere bienestar, resiliencia y capacidad de transformación a largo plazo?
Esa mirada es, probablemente, una de las principales aportaciones de esta herramienta.
¿Quieres conocer los resultados de tu provincia?
Ya puedes consultar el informe completo y explorar el mapa interactivo con los resultados de las 50 provincias españolas en ecosistemas.theimpacthub.com.
Si formas parte de una administración pública, una empresa o una organización interesada en comprender mejor su territorio y activar procesos de transformación desde una perspectiva sistémica, estaremos encantados de acompañarte desde la Consultoría de Impacto de Impact Hub Madrid.