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Economía de impacto

05.Mar.2019

Cómo transformar las ciudades con la inversión de impacto

En septiembre de 2015 los líderes mundiales adoptaron de forma unánime la Agenda 2020 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justifica. La Agenda 2030 plantea 17 objetivos y…
Presentación documento marco

En septiembre de 2015 los líderes mundiales adoptaron de forma unánime la Agenda 2020 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justifica. La Agenda 2030 plantea 17 objetivos y 169 metas que reflejan dos aspectos diferenciales. En primer lugar, la universalidad, al estar todos los países obligados a respetar los compromisos. En segundo lugar, se otorga un papel destacado a las ciudades y al sector privado.

El ODS  11 quiere “lograr que las ciudades y los asentamiento humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”

Por primera vez se dedica un objetivo específico a las ciudades, en concreto el once, donde se establece “Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”. La decisión de incluirlo viene marcada por la creciente importancia de las ciudades en la actualidad y por el crecimiento de población que se espera se produzca de aquí a 2030. Hoy más del 50% de la población vive en ellas, ocupan solo el 3% de la tierra, pero representan entre el 60% y el 80% del consumo de energía y el 75% de las emisiones de carbono. Según las estimaciones de Naciones Unidas(1) en 2050 casi el 70% de la población mundial vivirá en ciudades, habiéndose multiplicado por cinco desde 1950. Es evidente, por lo tanto, la importancia de las ciudades como actores fundamentales para la consecución de estos objetivos así como su tendencia a ganar todavía mayor centralidad.

Esta realidad apremia a las administraciones públicas, y en concreto a los gobiernos municipales a que alineen sus estrategias locales de desarrollo con los ODS. Esto exigirá “aterrizar” y localizarlos(2) en la política municipal y trabajar en su interrelación para la generación de sinergias y una estrategia integral y coherente.

Proyecto Soulem

Taller del proyecto de impacto social SoulEM

El sector privado es considerado como un aliado clave y estratégico para la consecución de los ODS y desempeña un papel muy relevante como motor de crecimiento económico y creador de empleo en cualquier país. Según menciona expresamente Naciones Unidas “un programa exitoso de desarrollo sostenible requiere alianzas entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Estas alianzas inclusivas construidas sobre principios y valores, una visión y metas compartidas, que colocan a la gente y al planeta en el centro, son necesarias a nivel global, regional, nacional y local”(3).

Es pertinente aclarar en este punto que, al hablar de sector privado, nos referimos a todo tipo de organizaciones, desde empresas mercantiles a entidades sin ánimo de lucro o cualquier otro actor económico de carácter no público. El sector privado proporciona bienes y servicios al mercado, genera empleo e ingresos públicos vía impuestos, puede desarrollar soluciones nuevas e innovadoras para ayudar a abordar los desafíos sociales que conlleva el desarrollo, y es un actor central en la acción contra el cambio climático.

En las ciudades, el papel que juega el sector privado puede ser la de un aliado en la resolución de los retos sociales. Como dice Naciones Unidas, “las ciudades son hervideros de ideas, comercio, cultura, ciencia, productividad y desarrollo social”. Las ciudades, por lo tanto, van a tener que resolver retos sociales cada vez más grandes en los próximos treinta años y contar con el sector privado para resolverlos, ya que los recursos públicos son limitados y no son suficientes.

En España la población urbana representa ya casi el 80%. El municipio de Madrid en los tres últimos años (2015-2018) ha aumentado su población en 80.000 personas alcanzando los 3.221.824 habitantes en 2018(4). Durante este periodo de tiempo la estructura social se ha ido transformando, haciéndose más diversa y contando con un 13,1% de población extranjera (sólo en el último año el aumento ha sido de un 7%) y un mayor porcentaje de mujeres, casi el 54%, según los datos del último Padrón Municipal de Habitantes(5).

Las ciudades tendrán que resolver retos sociales cada vez mayores en los próximos treinta años y contar con el sector privado para resolverlos.

Si se sigue la tendencia esperada, la población en Madrid volverá a crecer de nuevo, tal y como lo está haciendo en los últimos cinco años. Si bien este crecimiento es reducido, los retos a los que se enfrenta desde hoy la ciudad son enormes. Hablamos de retos como el desarrollo urbano sostenible, la movilidad, la vivienda, la desigualdad, la educación, la salud, la energía, el modelo de convivencia en un contexto diverso, el cambio climático y los problemas medioambientales.

Madrid necesita contar con los diferentes agentes sociales para conseguir resolver los grandes retos de los próximos años y alcanzar a un mayor número de personas, sin dejar a nadie atrás. Para lograrlo, el sector privado y en particular la economía social y las empresas sociales serán clave.

Proyecto Koiki

Bicicleta del proyecto de transporte sostenible Koiki

El tejido económico de impacto está formada por los diferentes agentes cuya misión es crear impacto positivo (social o medioambiental) incorporando modelos de negocio y aspectos de sostenibilidad económica. Estos agentes pueden adoptar diferentes figuras jurídicas como empresas mercantiles u otro tipo de entidades entendidas tradicionalmente de la economía social, como cooperativas, asociaciones, fundaciones, mutualidades u otras. En general nos referiremos a ellas como economía de impacto social (o economía de impacto a secas), englobando todas las figuras jurídicas que puedan adoptar. Si bien las entidades de la economía social cuentan ya con una larga trayectoria, el concepto (y la práctica) de economía de impacto es más reciente y está en plena expansión como veremos más adelante.

Estos agentes operan proporcionando bienes y servicios para el mercado de una manera emprendedora e innovadora y anteponen su misión de impacto social a la generación de beneficios y un posible reparto de los mismos. Este tipo de organizaciones requieren financiación la cual puede llegar de diversas formas, algunas en forma de recursos a fondo perdido y otras, de las que nos ocupamos en este informe, son las que constituyen la inversión de impacto, en la que se busca, además de un impacto social positivo, un retorno financiero.

Lo que es cierto es que el conjunto de estas entidades de la economía de impacto afronta en su mayoría el mismo problema: la falta de financiación. En el contexto económico y financiero actual son muchos los actores que pueden jugar un papel importante para remediar esta situación, desde entidades públicas como ayuntamientos o institutos de crédito, hasta entidades privadas como fundaciones o intermediarios financieros. En concreto, merece la pena resaltar, la función de los intermediarios financieros que canalizan fondos públicos o privados(6) hacia la inversión en empresas que generan impacto.

Ciclo gestion del impacto

Ciclo gestión del impacto. Fuente: EVPA

Por parte del Ayuntamiento de Madrid, existe una amplia variedad de instrumentos, políticas públicas, legislación e iniciativas en marcha que apoyan la generación de un tejido económico generador de impacto. Si bien la mayoría de estas acciones se han abordado principalmente a través de ayudas y subvenciones (gasto no financiero), el Consistorio puede además contribuir de manera importante a generar un ecosistema de inversión de impacto social. Además desde instancias supranacionales existen importantes iniciativas tales como el Fondo Europeo de Inversiones estratégicas o los grupos directivos globales (Global Steering Group) impulsados por el G20, que están generando una corriente de pensamiento e impulsando importantes iniciativas en el ámbito de la inversión de impacto.

El documento marco “Transformar la ciudad a través de la inversión de impacto”, presentado el pasado 4 de marzo en Impact Hub Gobernador, tiene como objetivo analizar y contextualizar el ámbito de la inversión de impacto social y realizar una serie de recomendaciones sobre cómo puede el Ayuntamiento de Madrid complementar sus políticas públicas de inversión y gasto social fomentando un ecosistema de inversión de impacto social en alianza con un sector privado capaz de proponer soluciones innovadoras que den respuesta a los retos sociales a los que se enfrenta la ciudad.

¿Quieres leer el informe completo elaborado por Impact Hub Madrid para el Ayuntamiento de Madrid? Descárgatelo aquí y continúa con el debate abierto en redes sociales sobre #InversiónDeImpacto

 


(1) Fuente: “Informe sobre el Estado de las Ciudades 2016” elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU Habitat).
(2) Véase: Ayuntamiento de Madrid “Madrid 2030: una ciudad para todas las personas y las generaciones”. Estrategia de localización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) del Ayuntamiento de Madrid. Marzo 2018
(3) Véase: Naciones Unidas, Objetivo 17: alianzas para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
(4) Fuente: Portal Estadístico, Consultado 18 de diciembre de 2018.
(5) Fuente: Ayuntamiento de Madrid, datos del Padrón Municipal de Habitantes de 1 de enero de 2018.
(6) Los fondos privados y filantrópicos de ONGs y fundaciones filantrópicas se enfocan cada vez más en la inversión de impacto. Dos ejemplos pueden ser la Fundación BMW en Europa que ha realizado numerosas inversiones de impacto en entidades del ámbito europeo como en nuestro país Anesvad, que ha adoptado una estrategia de inversión de impacto para la gestión de sus fondos propios.

 

Mikel Oleaga
Mikel Oleaga

Responsable de Proyectos Internacionales y Sector Público en Impact Hub Madrid, y coordinador del cluster europeo de la red internacional Impact Hub. Mikel es además uno de los fundadores de Punto JES, organización dedicada al apoyo a jóvenes emprendedores sociales; y de otros proyectos de emprendimento social por los que ha sido galardonado. Licenciado en Derecho y Administración de Empresas por la Universidad Complutense de Madrid, cuenta también con máster en Políticas Públicas y Gestión por la Universidad de Londres, SOAS. Involucrado en diversos movimientos sociales, es un apasionado de la innovación, la economía social, la economía ecológica y las fórmulas de colaboración entre entes privados, sociedad y administraciones.

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