Cómo las intolerancias alimentarias me llevaron al emprendimiento con impacto

Parece que cada vez somos más conscientes de lo que comemos y de cuidarnos para conservar la salud; sin embargo, la realidad es otra. La tasa de obesidad sigue aumentando en España, el 90% de los casos de diabetes podría evitarse y las alergias e intolerancias alimentarias están en auge. ¿Qué estamos haciendo mal?

Eso fue lo que me pregunté hace más de seis años cuando me diagnosticaron intolerancia a la fructosa. Siempre había llevado una dieta equilibrada y no solía comer alimentos muy procesados (o eso pensaba), y allí estaba, con un listado de alimentos prohibidos, sanos (muchas frutas, verduras, los cereales integrales, etc.) y no tan sanos (ciertos aditivos, edulcorantes típicos de los “sin azúcar”…). Y sin saber por dónde empezar.

Algunas intolerancias alimentarias que se están detectando podrían surgir por los hábitos poco saludables que tenemos y de los que no somos conscientes

Comenzó mi nueva rutina: ir al supermercado durante horas para leer todas las etiquetas de lo que quería comprar, y ver si podía tomarlo o no. Y, entonces, fui consciente de la gran cantidad de aditivos que llevaba todo: cereales que contenían enormes cantidades de azúcar, fiambres y demás que no me esperaba que les añadieran azúcar también, panes tostados con más de veinte ingredientes

Aparte de eso, me di cuenta de que cuando consumía productos que tenían muchos conservantes (aunque fueran de los que podía tomar) no hacía bien la digestión. Esto me hizo plantearme que no tenemos ni idea de las consecuencias de lo que comemos sobre nuestra salud.

Recientes estudios demuestran que una dieta con grandes cantidades de azúcar y grasa (generalmente lo que contienen los productos ultraprocesados) hace que se desequilibre la flora intestinal y favorezca el crecimiento de unas bacterias frente a otras, lo que da lugar a enfermedades.

Actualmente, parece que gran parte de las intolerancias alimentarias que se están detectando podrían surgir por ese desequilibrio. Tenemos introducidos hábitos poco saludables de los que no somos conscientes: refrescos, bollos para desayunar, picoteo de galletas a media tarde…

Así que, cuando se me ocurrió crear una tienda que tuviera productos aptos para la intolerancia a la fructosa, quise tener esto en cuenta. En aquel momento no existía nada en España especializado y esta intolerancia no la conocía casi nadie.


Por la gran cantidad de ingredientes no permitidos, no fue sencillo encontrar variedad, pero todavía me compliqué más porque quería que la gran mayoría fueran productos “de verdad”, como los que se consumían antiguamente, y esto lo encontré en el mundo ecológico.

Con todas estas restricciones pero abogando por la salud lo más posible, surgió Amali en 2014, la tienda donde los intolerantes a la fructosa pudieran encontrar alimentos para su día a día y también para los caprichos puntuales que quisieran darse.

Mi interés por la alimentación y la salud me llevó a certificarme como coach nutricional en la universidad. Así puedo ofrecer un servicio de educación nutricional a todo el que quiera, pero sobre todo, acompañar en el proceso de cambio radical de alimentación cuando a una persona le detectan intolerancias, y conseguir que tenga una dieta equilibrada dentro de lo posible.

Emprendimiento en Impact  Hub

Y en medio de esta formación supe que abrían un nuevo espacio Impact Hub Madrid y buscaban hosts. No sólo me encantó la idea porque es un entorno comprometido con el ámbito social, colaborativo y sostenible, sino porque estaba segura de que podrían surgir muchas oportunidades para hacer crecer Amali.

Así ha sido. En estos meses he podido dar a conocer más mi proyecto hablando con el resto de los miembros de la comunidad (que además siendo host voluntario es todavía más fácil) y realizando colaboraciones con otros negocios.

Por ejemplo, he colaborado con Somos Café en su brunch para la comunidad Barceló, o participando en una Sexy Salad con algunos de mis productos. Impact Hub Barceló también sirvió de plató para la entrevista que el programa ‘La Mañana’, de Televisión Española, me hizo en directo sobre la intolerancia a la fructosa.

Existe una gran diferencia entre trabajar sola en casa y pertenecer a una comunidad de emprendedores como Impact  Hub: cualquier pausa para un café o la comida es perfecta para que aparezcan nuevas ideas entre unos y otros; un cruce en los pasillos con alguien se convierte una recomendación de una persona o negocio que puede estar alineado con nosotros; o un evento con otros miembros de la comunidad es perfecto para hacer alianzas.

Así, el tortuoso camino del emprendimiento se hace más llevadero gracias a espacios como Impact Hub Madrid, donde se fomenta la colaboración, te sientes acompañada a cada paso y donde el entorno y las personas te motivan a seguir adelante

¿Quieres conocer más casos de impacto, innovación y colaboración? Descárgate gratis ‘Historias de hosting’, nuestro libro que recoge 17 historias de transformación que han sido inspiradas por Impact Hub.

Andrea Torres
Andrea Torres

Coach Nutricional y fundadora de Amali, la única tienda especializada en esta intolerancia desde 2014. Además, soy licenciada en Matemáticas y host en Impact Hub Barceló.

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