Comunidades de éxito: los valores que unen a los usuarios

Ante un entorno que predice que en poco más de una década la inteligencia artificial y los robots eliminarán más de 800 millones de empleos, es fácil que aparezcan miedos sobre nuestro futuro. Más aún cuando a pesar de estar más conectados que nunca, nos sentimos más solos, sin darnos el tiempo para cultivar relaciones con significado que nos permitan soñar y crear un futuro prometedor.

Cualquiera que sea el problema, la comunidad es la respuesta.” Margaret Wheatley

Este entorno sin embargo, se presenta como una oportunidad única para reconectar con nosotros mismos y con nuestros pares. Reconectar con aquello que nos hace humanos, con nuestra búsqueda de propósito, con el inequívoco deseo de contribuir a algo más grande que nosotros mismos. Y aceptar a su vez que este viaje no podemos hacerlo solos, que debemos reconectar unos con otros, co-creando comunidades abiertas y diversas que nos permitan cultivar relaciones con significado.  

¿Cómo podemos estar más en sintonía con nuestra esencia, con las señales que nos transmiten nuestras emociones, el instinto y la razón? En este nuevo entorno, aprender es más importante que saber. Nuestra experiencia previa, nuestro CV que da fe de nuestros logros profesionales, de nuestra faceta racional, está quedando cada vez más obsoleto. El demostrar que tenemos experiencia de 5 o 10 años en un trabajo que probablemente ha dejado o dejará de existir en el corto plazo es de poco valor. Más aún cuando los retos a los que nos enfrentamos requieren de nuevas competencias, actitudes y perspectivas, que van desde el desaprender lo que sabemos hasta crear nuevos futuros en base a la exploración.

Debemos reconectar unos con otros, co-creando comunidades abiertas y diversas que nos permitan cultivar relaciones con significado.

Por tanto debemos ser muy valientes y comenzar a reconocer que no sabemos, que no tenemos las respuestas y que nuestra experiencia no da evidencias suficientes para afrontar los retos actuales y futuros. Esto es más fácil decirlo que hacerlo, requiere de un gran atrevimiento, no sólo aceptando nuestra falta de conocimiento, sino el exponernos ante terceros, poniéndonos en una situación de vulnerabilidad, compartiéndola con una comunidad de personas que normalmente no está acostumbrada a este nivel de honestidad. A la vez, debemos de entrenar nuestra confianza en nosotros mismos, fortaleciendo nuestra intuición como un proceso de descubrimiento. No tenemos las respuestas y no nos engañamos diciendo que las tenemos, sino que confiamos en nuestra intuición y en la de nuestros pares para descubrirlas, para prototipar, iterar y validar nuestras hipótesis.

Es aquí donde el dar forma a una comunidad cobra sentido y gran relevancia. No sólo el poder materializar proyectos que no podemos hacer por nuestra cuenta, sino el compartir un entorno de confianza, en el cual el no sentirnos solos, el poder descubrir y experimentar, dando espacio al error y al fracaso, forman parte intrínseca de la cultura. Esta cultura se genera con base en los valores que nos unen, que compartimos a través de principios que ponemos en práctica en nuestro día a día. Las comunidades son el entorno perfecto para construir relaciones con significado, esenciales para afrontar el futuro que ya está aquí.

En el mundo actual en que vivimos, en el cual la constante es el cambio, el no saber, el atreverse a descubrir y a confiar en nuestra intuición, en definitiva, el reconectar con lo que nos hace humanos es lo que da significado a nuestras comunidades. No tenemos las respuestas, pero colectivamente nos atrevemos a descubrirlas, a soñar en grande, con los pies en la tierra y a afrontar el futuro con optimismo. El formar parte de una comunidad nos ofrece la oportunidad de construir relaciones verdaderas que, aunadas a la búsqueda del trabajo significativo, nos vuelve a recordar lo que se siente ser verdaderos seres humanos.

Descargate el ebook The future of work

Artículo publicado previamente en el ebook The Future of Work, editado por Impact Hub Madrid, Foxize y Malt en mayo 2018.

Max Oliva
Max Oliva

Max Oliva Co-founder & Chairman of the Board de Impact Hub Madrid Socio fundador de TeamLabs. Ha desarrollado proyectos, impartido clases y talleres en más de 20 países con organizaciones como AIESEC, KaosPilot, Stanford d.School, Mondragón Coop. o Team Academy entre otras. Max es también profesor en IE Business School de Innovación Social y Director de Social Impact Management.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *




Sigue leyendo

Cómo el cambio se hizo global: el origen …

El primer Impact Hub abrió en el centro de Londres a principios de 2005 ¡y permanece abiert…

Leer más

Espacios singulares para música a ciegas

Desde que existen plataformas de música online en las que, por una cuota asequible y acceso …

Leer más

Si continúas navegando en este sitio, aceptas nuestra política de cookies. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar