Coworking con propósito

20.Oct.2020

Por qué vuelvo a trabajar a un coworking

  • Impact Hub Madrid
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El confinamiento supuso un ejercicio improvisado del teletrabajo, algo para lo que ni todas las personas ni todos los equipos estaban preparados. Los espacios de trabajo compartido ofrecen los medios y herramientas para que los y las profesionales continúen con su actividad laboral rodeados de personas afines, con las que pueden crear conexiones.

Con la pandemia han surgido nuevas necesidades laborales y los espacios de trabajo compartido dan respuesta a muchas de ellas. También por eso se ha producido un cambio profundo del uso de los espacios de trabajo después del confinamiento. Distancia física, rotación de equipos o grupos burbuja son expresiones que forman ya parte de la rutina laboral. 

Tras el severo confinamiento de principios de año, es necesario evitar situaciones de aislamiento social y fomentar el intercambio de ideas. Los espacios de coworking ofrecen soluciones para hacer frente a la nueva realidad laboral: equipos que rotan en días alternos en un despacho, que se integran en un coworking por primera vez huyendo de una oficina tradicional, los que solo acuden para poder reunir a un equipo mientras mantienen la distancia de seguridad… o el profesional que evita trabajar desde casa porque quiere conectar con otras personas.

Los espacios de trabajo compartido albergan historias muy diferentes. Recogemos algunos testimonios de empresas y profesionales que han decidido trabajar desde un espacio de coworking después del confinamiento.

Flexibilidad y alianzas, la apuesta de World Vision para el nuevo contexto

World Vision es una ONG con presencia en más de 100 países, que desarrolla proyectos de alimentación, salud y apoyo a familias vulnerables en África, Asia y Latinoamérica. Su decisión de trasladarse en septiembre desde una oficina convencional para 20 empleados a dos despachos en Impact Hub Prosperidad responde a varios motivos. 

Javier Ruiz Gaitán, director general de World Vision España.

Por un lado es una apuesta por la flexibilidad laboral, como explica Javier Ruiz Gaitán, director general de World Vision en España: “El nuevo contexto COVID-19 nos ha enseñado que hay otras formas de trabajar. Antes nos parecía imposible trabajar a distancia, y hemos visto que no solo es posible, sino que hemos evitado viajes y hemos sido eficientes. Ya no hacen falta estructuras tan rígidas y tan presenciales”.

Por otro lado, el integrarse en un ecosistema de emprendimiento de impacto social aporta valor a la actividad de World Vision. “Creo sinceramente que conseguir los objetivos de la Agenda 2030 requiere de colaboración sectorial y en Impact Hub hay muchas empresas con el foco social y medioambiental en su esencia. Yo ya conocía Impact Hub anteriormente y es un espacio que fomenta la colaboración y contactos con organizaciones, lo que no obtienes encerrado en tu oficina. Para el propio conocimiento y desarrollo de World Vision esto es mucho más interesante que estar encerrados en nosotros mismos”.

Y por último, existe un factor de adecuación de costes. “Tenemos una membresía que nos permite rotar a los equipos. Así vamos combinando con el teletrabajo según las necesidades de los empleados”. 

Con el cambio de oficina propia por un espacio de trabajo compartido, las dinámicas han cambiado: “Perdemos metros cuadrados pero ganamos un maravilloso auditorio para organizar eventos, un estudio de grabación y salas de reuniones cuando necesitemos, todo en un edificio que ofrece un ambiente moderno y creativo, y una filosofía inspiradora”, comenta.

Además el CEO de World Vision destaca el valor que un espacio así aporta al equipo, como el acudir gratis a actividades enriquecedoras, como yoga o meditación, o la posibilidad de trabajar desde cualquiera de los cinco espacios en Madrid: “Pueden elegir otro si lo prefieren por cercanía. A nivel internacional, si tengo un viaje a Londres, el poder ir allí a trabajar a un Impact Hub genera una riqueza de conocimiento y conexión global que es muy valioso”.

“El teletrabajo no es para mí: necesito conexión”

Ana Antón, en la zona flex de Impact Hub Barceló.

Ana Antón fue de las primeras personas que se hizo miembro del espacio Impact Hub Barceló, cuando se inauguró a finales de 2018. Esta profesional de la comunicación y el marketing, fundadora y directora de The Original (agencia de comunicación, representación comercial y relaciones públicas, especializada en los sectores de turismo, lifestyle y bienestar), se dio de baja durante la pandemia, pero en cuanto pudo volvió a elegir este coworking como su lugar de trabajo.

“Prefiero estar en un sitio donde estoy rodeada de gente, con la que pueda interactuar, a estar encerrada en mi casa como si fuera una ermitaña. El teletrabajo no es para mí”, cuenta Ana Antón. “Además, me gusta separar mi espacio de trabajo de mi vida personal. En mi casa puedo trabajar perfectamente -no tengo problemas de infraestructura o conciliación-, pero prefiero salir y relacionarme”.

Antes del confinamiento, esta profesional disfrutaba de su intenso día a día laboral, con reuniones y proyectos diversos. Además, en el propio espacio Barceló había logrado algunos clientes que también son miembros. “Para mí el confinamiento fue un mazazo. Por un lado, pasé de un día a otro de estar en movimiento y con gente constantemente por mi trabajo, a estar encerrada cien por cien. Y por otro lado, tengo clientes de sectores muy afectados por la pandemia”.

Es su caso, volver a trabajar desde este espacio de coworking fue una necesidad. “Estar en casa frena mucho mi nivel de actividad: estás frente a una pantalla y no tienes relación con otras personas físicas. Para mí era importante volver al coworking para reactivarme y tratar de volver a la normalidad lo antes posible. Trabajando desde aquí me relaciono con gente y voy readaptando mi vida a lo que hay actualmente. Ahora tengo que reinventar la agencia y volver a empezar”, concluye. 

Concentración en el despacho e inspiración en el coworking

En Impact Hub Barcelona, nuevo espacio que abrió sus puertas contra viento y marea durante la pandemia, se instaló desde el mes de julio el equipo de Learning by Helping, un laboratorio de innovación social: por un lado, crean y enseñan a crear proyectos de impacto social a ONG y entidades públicas; y por otro desarrollan proyectos de formación, consultoría e investigación.

El equipo de Learning by Helping en Impact Hub Barcelona

La empresa está formada por tres socios: dos ingenieros industriales (Fernando Solá y Aymara Péculo) y un creativo y desarrollo de proyectos (Tomy Megna). “Durante el confinamiento trabajamos cada uno desde su casa”, explica Megna. “Por un lado, llevábamos bien la parte del trabajo diario pero nos faltaba la parte humana de trabajar: hacer chistes, que alguien te ayude a levantar si tienes un mal día, estar acompañado…”

Tras el confinamiento, optaron por volver a trabajar juntos desde el coworking de Impact Hub situado en el distrito 22@ de la ciudad condal. “Tener un despacho propio nos da el nivel de intimidad que necesitamos. Tenemos una cultura de trabajo muy profunda y nos viene muy bien el poder tener un espacio para tener mucho foco, nuestros mapas visuales de post-it…”. 

Otro factor que ha influido en volver a trabajar desde un espacio de coworking es la formación. Learning by Helping imparte cursos en modalidad online y presencial. “Ponemos mucho amor y esfuerzo a las clases online y logramos que se puedan disfrutar, pero la realidad es que en una clase presencial uno puede conectar, sentir a la persona que está formando y a la vez se enriquece con los alumnos… Y la diferencia es inmensa”.

Este equipo ya había trabajado en un espacio de coworking previamente pero decidieron cambiarse al ecosistema de Impact Hub por su apuesta por el cambio sostenible. “Impact Hub Barcelona es bastante inspirador y te obliga a relacionarte. Es muy inspirador estar en un lugar trabajando rodeado de un montón de personas con una visión similar, que también tienen como finalidad ser parte activa del cambio social. Y justamente la inspiración en nuestra industria (la creativa y la innovación) es clave en todo el proceso”, asegura. 

Un coworking para la transformación de la empresa

Alfredo Solana, a las puertas de Impact Hub Barceló

 Alfredo Solana lidera un equipo de 16 abogados que cambió en septiembre una oficina tradicional “con mármol” por los despachos de madera y cristal de Impact Hub Barceló. “Buscábamos un concepto diferente. Lo más llamativo es que trabajas rodeado de gente. En 15 días ya hemos logrado un cliente y encontrado sinergias con otros miembros. Para mí lo enriquecedor de este espacio es conectar con otros profesionales, poder recibir a clientes en un entorno profesional y tener una ubicación que viene bien a todo nuestro equipo".

Este bufete de abogados, que se dedica al asesoramiento a empresas, utiliza dos despachos contiguos para gestionar dos equipos burbuja, sin contacto entre sí por si hay contagios. Se turnan para ir al espacio y alquilan salas grandes para reuniones presenciales de todos los miembros del equipo. “Hay que encontrar el equilibrio para cada uno: hay gente que en su casa trabaja bien y otros no, porque no cuentan con el espacio apropiado, porque no se concentran… La tecnología no sustituye las relaciones personales y el contacto, pero se puede hacer una adaptación”. Por eso apuestan por hacer reuniones periódicas de todo el equipo, que viaja desde distintos puntos de España.

La empresa se encuentra en pleno proceso de transformación, incluyendo un cambio de marca. Y mudar a su equipo a un coworking está relacionado con la "nueva era" que estamos iniciando como sociedad. "Yo no hablaría de una nueva normalidad. Lo que viene es un cambio de época que va a transformar mucho de lo que conocemos. Nosotros queremos cambiar nuestra empresa y comenzar en un coworking es un primer paso de algo más profundo", confiesa Solana.

Un espacio de trabajo común para lanzar una nueva empresa

El equipo de Food Stories al completo

Food Stories es una startup española con menos de un año de vida. Sus fundadores comenzaron en 2019 trabajando deslocalizados, pero para el lanzamiento de esta empresa (previsto para marzo de este año) comenzaron a buscar un espacio de trabajo común. “Éramos cinco y no era tan fácil trabajar todos desde una casa”, explica Marta García, jefa de Producto de Food Stories.

El confinamiento modificó sus planes y el proyecto comenzó la fase beta-tester con el equipo trabajando a distancia. “Las pantallas cansan y acabas harta de tantas reuniones online. Además, llega un punto en que no sabes diferenciar entre trabajo y vida personal”, añade García.

En cuanto fue posible evitaron el teletrabajo y se trasladaron al espacio que ya habían elegido meses antes: Impact Hub Prosperidad. “Al trabajar juntos en el despacho aumenta la comunicación, comentas ideas, avanzas todo más rápido… A distancia solo hablas cuando estás en una reunión”.

Food Stories ofrece recetas saludables con alimentos de temporada y el cliente recibe los ingredientes -en cantidades justas y envases retornables- para prepararlas en su casa. Su objetivo: la alimentación saludable y la lucha contra el desperdicio alimentario. Paradójicamente, el confinamiento ayudó a que el negocio despegara: “Todo el mundo tuvo que cocinar en casa y bajar a la compra tenía sus dificultades”. Ahora continúan impulsando el proyecto desde el despacho de Prosperidad, del que destacan la posibilidad de acceder a variedad de empresas y conocer gente nueva.

Y tú, ¿cómo has llevado el teletrabajo en estos últimos meses? ¿Disfrutas o huyes de la soledad del hogar? ¿Continúas a distancia de tu equipo o echas de menos las reuniones, charlas y cafés? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios o en redes participando con #TrabajoDondeQuiero.

Sea cual sea tu situación o la de tu equipo, te ofrecemos la solución que mejor se adapta a ti. Consúltanos.

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