Coworking con propósito

04.Sep.2020

Las empresas serán más sostenibles tras la COVID-19

  • Impact Hub Madrid
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¿Cómo ha afectado la COVID-19 al propósito y modus operandi de las empresas? Aprovechando el carácter internacional y colaborativo de nuestra red, hemos hecho un viaje -virtual- por el mundo partiendo de las experiencias de los Impact Hub de Boston, Florianópolis, Taipei, Shanghai, Bamako, Lisboa, Viena y Madrid.

A principios de año nada parecía indicar que en el mes de marzo nuestra forma de vida fuese a sufrir un cambio tan drástico a consecuencia de la pandemia mundial que ha azotado todos los rincones del planeta. Un hecho que provocó la instauración inmediata del teletrabajo y la necesidad de agilizar el proceso de digitalización de la mayor parte de las empresas y que, afortunadamente, llegó para quedarse y convivir con nosotros.

Las empresas del futuro se asentarán sobre modelos de trabajo híbridos, la sostenibilidad y el impacto.

Desde Impact Hub Madrid, aprovechando el carácter internacional de nuestra organización de comunidades de apoyo al emprendimiento, hemos querido conocer el impacto de la COVID-19 sobre los sistemas de trabajo y la sostenibilidad empresarial preestablecidos a nivel mundial, partiendo de las experiencias de los Impact Hub de Boston, Florianópolis, Taipei, Shanghai, Bamako, Lisboa, Viena y Madrid.

Las conclusiones son claras: las empresas del futuro se asentarán sobre modelos de trabajo híbridos; la sostenibilidad y el impacto jugarán un papel fundamental en su estructura de los negocios; y se dará una gran importancia a trabajar en ecosistemas corporativos multidisciplinares.

Digitalización empresarial, una oportunidad para Taiwán y Mali

Desde los espacios, la respuesta más inmediata frente al coronavirus fue la de aumentar la seguridad e instaurar nuevos protocolos de higiene recomendados, así como seguir atendiendo a la comunidad pero con la novedad de hacerlo a distancia, con gran apoyo en las herramientas digitales. Este factor, las comunidades de profesionales, tanto físicas como virtuales, está tomando fuerza en los sistemas de trabajo. Permiten implementar formaciones online, realizar eventos híbridos que conectan de forma presencial y a distancia, membresías virtuales para trabajadores en remoto y la conexiones interpersonales entre trabajadores de un mismo espacio. Un espíritu de pertenencia que permite la ayuda mutua entre empresas y la detección de nuevas oportunidades en el seno de la red.

Así lo explica Oliver Chang, CEO de Impact Hub Taipei, quien ha encontrado en el entorno digital no solo la posibilidad de dinamizar su comunidad a distancia, de manera online sino que también “apoyamos a nuestros miembros en la propia digitalización de sus negocios, lo que les ayudará a reaccionar y adaptarse a los cambios futuros con mayor facilidad”. Nos lo cuenta desde un contexto menos severo que el de países vecinos, ya que el gobierno de Taiwán adoptó medidas inmediatas frente a la pandemia logrando reducir los efectos de su propagación.

Este pensamiento positivo concuerda con lo que han vivido en la capital malí. La directora de comunidad de Impact Hub Bamako, Fatouma Cisse, asegura abiertamente que la pandemia les ha permitido ser conscientes de todo su potencial, especialmente en el sector digital, pero también en la producción y el consumo local. "Mali, al ser un importante país importador, se vio obligado a promover la producción y el consumo local lo que favoreció la creación de alianzas estratégicas entre startups", apunta.

Los Impact Hubs también han generalizado las ayudas a miembros económicamente frágiles, se ha facilitado la información sobre ayudas estatales específicas y se han llevado a cabo recaudaciones para los emprendedores, colectivos y empresas más perjudicadas. Además, se han creado espacios digitales de intercambio de recursos, apoyo y punto de encuentro entre las comunidades como el caso de Impact Hub Madrid con nuestro programa Impact Care.

Comunicación, vínculo y colaboración se disparan en las organizaciones españolas

De cara a extraer las necesidades de la manera más eficiente, se han incrementado las llamadas telefónicas individuales a los profesionales y empresas de la red de Impact Hub, para preguntarles sobre sus necesidades, satisfacción y consejos de mejora. Porque es a través de la información y los datos como se pueden promover acciones que respondan al 100% a la demanda. Esta práctica es ya habitual de Impact Hub ya que, cada año encuestamos a toda la comunidad global a través de la encuesta de impacto.

La COVID-19 ha impactado en las economías de todo el mundo: son interdependientes y se necesitan.

A escala global, Antonio González, CEO de Impact Hub Madrid, reconoce que la COVID-19 ha impactado en las economías de todo el mundo, poniendo en evidencia que son interdependientes y que se necesitan. Ha detectado que este contexto de emergencia global ha fortalecido la comunicación, vínculo y colaboración ya existente entre todos los Impact Hub: aquellos que iban a la cabeza de la pandemia han servido de ejemplo para anticipar necesidades, identificar las oportunidades y perseguir retos socioeconómicos y medioambientales de cada país.

“Tenemos en nuestras manos la oportunidad de redefinir el cambio sobre nuestras bases, donde la sostenibilidad, la justicia, el propósito y la creación de impacto positivo sean ejes reales, y nosotros nos vemos como el entorno donde se puedan prototipar todos estos cambios. En Impact Hub sabemos que el futuro de nuestro planeta pasa por ser capaces de integrar las ambiciones sociales y medioambientales en la empresa, al mismo nivel que ahora lo son las ambiciones económicas. Debemos apostar por el triple balance: economías de impacto, un mercado financiero más ético y la financiación de empresas comprometidas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”.

Los espacios de coworking hasta ahora eran el ecosistema natural de startups, PYMES, emprendedores y organizaciones sin ánimo de lucro, y lo seguirán siendo. Sin embargo, el teletrabajo forzoso durante la pandemia ha demostrado a las grandes empresas que, en muchas ocasiones, mantener oficinas enteras y pagar un puesto por trabajador supone un gasto excesivo.

China, Portugal y España reconocen el interés de PYMES y grandes empresas por los centros de coworking.

Los centros de trabajo flexible ofrecen la oportunidad a las empresas de co-existir en el mismo espacio con diferentes tipologías de profesionales, desarrollando una cultura de sinergias y colaboración, y abaratando costes. En países como China, Portugal y España ya están reconociendo el creciente interés de las medianas y grandes corporaciones por los centros de coworking. Supone un beneficio mutuo, ya que ofrece una estabilidad financiera para que los Impact Hub puedan seguir impulsando a emprendedores, startups y microempresas, motores de la innovación empresarial.

Equidad e impacto positivo en los negocios estadounidenses

Hacer conscientes a las empresas de que tienen esa capacidad de generar impacto positivo con su actividad económica, concienciarlas de su responsabilidad social y trabajar hacia la sostenibilidad, con objetivos como el de la equidad racial, están entre las prioridades de Impact Hub Boston, según afirma su CEO y fundador Geoff Mamlet para quien “no hay duda de que la pandemia de la COVID-19 ha interrumpido muchos negocios de manera fundamental y continuará dando forma a los negocios en los EE. UU. durante algún tiempo“.

Brasil: retroceso en políticas sociales vs proactividad privada y local

Desde Brasil siguen confiando en la capacidad de gobiernos locales y entidades privadas para el fomento del impacto social y medioambiental en un contexto político y económico complicado en el que se ha vivido un retroceso en las políticas ambientales, educativas y hasta de derechos humanos, según describe Talita Matos CEO de Impact Hub Floripa, que se muestra optimista ante la supervivencia de las empresas responsables social y medioambientalmente: “Hemos sido testigos de movimientos e iniciativas de impacto positivo de toda índole. La pandemia ha acelerado una serie de deseos que se han mostrado urgentes en el contexto del aislamiento social”.

La COVID-19 y el aperturismo en China

También en China, primera nación en registrar casos de COVID-19 a finales de 2019, abogan por un cambio de actitud hacia la sostenibilidad. Fei Xiaojing, CEO Impact Hub Shanghai, afirma que “el cambio de conciencia de los consumidores afectará también a las empresas de alguna manera”. Su gobierno está impulsando políticas que alentarán a las empresas a adaptar un enfoque empresarial más responsable desde el punto de vista social y ambiental. De hecho, ya hay gobiernos locales generando alianzas con empresas privadas y organizaciones sin fines de lucro para ejecutar proyectos conjuntos relacionados con la respuesta a la pandemia.

En el país asiático, la COVID-19 ha significado apertura hacia el resto del mundo en una nación con altas restricciones sobre internet por parte del gobierno. “Ahora es más aceptado tanto participar en webinars extranjeros como difundir buenas prácticas con el resto de Impact Hub a nivel mundial”, afirma la líder del espacio de innovación.

Austria y Portugal, optimistas hacia un mundo mejor

En Europa, Austria se presenta como un ejemplo a seguir por la rápida reacción ante el coronavirus y prevé tener la vacuna lista en enero de 2021. El confinamiento también allí puso en primer plano a la innovación social y ambiental. En palabras de Barbara Inmann, managing director de Impact Hub Viena: “La crisis creó otra conciencia sobre qué empleos son relevantes para el sistema, qué efectos podría tener una crisis climática y cómo debemos trabajar juntos. Queda por ver qué cambios realmente se mantendrán o se harán. (...) Mi creencia y esperanza es que el impacto social y ambiental será tan relevante como los beneficios financieros para cualquier negocio, ya que solo entonces será posible un mundo que funcione para todos”.

Al igual que Austria, Portugal supuso un caso de éxito a la hora de abordar la crisis del coronavirus gracias a la colaboración política entre Gobierno y oposición. En este contexto, el Managing Director de Impact Hub Lisboa, Francesco Rocca lanza un desafío y propone una solución: “¿Cómo integrar las ambiciones sociales y medioambientales en la empresa al mismo nivel al que ahora lo son las ambiciones económicas? Apuestas como el triple balance, las economías de impacto o de propósito, así como un mercado financiero más ético y alineado con financiar todas aquellas empresas que contribuyan decididamente a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, son esenciales para cumplir esta pretensión.”

En definitiva, los espacios de Impact Hub han identificado síntomas similares en un sistema de trabajo que está mudando de piel: la COVID-19 ha supuesto un cambio global instaurando conceptos mucho más abiertos e innovadores y dando pie a una ética de empresa que establezca un equilibrio entre los beneficios económicos, los sociales y los medioambientales. Todo ello creando comunidades vivas, multidisciplinares, innovadoras e internacionales.

Esta crisis ha demostrado que todos estamos conectados y que lo que sucede en un rincón aislado del mundo puede impactar positiva o negativamente a nivel global. Desde Lisboa, Rocca no tiene ninguna duda: “Dependemos unos de otros. ¿Cuándo vamos a aprenderlo?”

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